lunes, 16 de mayo de 2016

DEPRESIÓN

DEFINICIÓN DE DEPRESIÓN

Trastornos del estado de ánimo: Cuando hay un trastorno del estado de ánimo, el paciente pierde la sensación de control sobre su ánimo y experimenta malestar general. Estos trastornos se dividen en bipolares y depresivos.

Según la OMS es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, perdida del interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración; puede ser crónica o recurrente, en su forma más grave puede conducir al suicidio, lo que la hará requerir medicamentos y terapia psíquica y en su forma más leve puede ser tratada sin la necesidad de ningún medicamento.

CONCEPTUALIZACIÓN

La tristeza y la depresión constantemente son confundidas, la tristeza se trata de un sentimiento natural ante una pérdida o una situación fuera del control habitual de una persona, esta tiene un ciclo corto dentro de la vida del ser humano y se resuelve por sí misma, si bien es uno de los síntomas de la depresión no necesariamente se encuentra en todos los casos de la misma; en cambio la depresión es un trastorno que tiende a ser crónico y afecta en todos los aspectos de la vida del ser interrumpiendo su cotidianidad, puede haber casos de depresión sin tristeza como parte de su sintomatología.

CLASIFICACIÓN DE ACUERDO AL DMS IV

Trastornos depresivos
F32.x   Trastorno depresivo mayor, episodio único
F33.x   Trastorno depresivo mayor, recidivante
F34.1   Trastorno distímico
F32.9   Trastorno depresivo no especificado

ETIOLOGIA

Tiene un origen multifactorial, se ha mencionado que influye la genética, el entorno social, desequilibrios bioquímicos y fisiológicos,  hay evidencias de alteraciones a nivel de neurotransmisores, citoquinas y hormonas, además de modificaciones en los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino; así como la poca aceptación de la realidad física, emocional, económica del hombre con su medio, entre otros factores menos comunes que pudieran afectarlo.

CLASIFICACIÓN DE LA DEPRESIÓN

Para comenzar a hablar sobre la depresión en niños y adolescentes, antes debemos tomar en cuenta ciertos criterios, los cuales nos ayudarán a entender y abordar el tema, de una perspectiva no adulta, pues, hay que entender que las maneras de diagnosticar la depresión en adultos difieren a las que se emplean para diagnosticarla en menores, no obstante, no hay que diferenciar la manera en que sienten los niños y adolescentes de los adultos. Para ello, existen diversos puntos de vista para abordar la problemática; hay quienes toman la depresión infantil como algo transitorio y que pasa con la edad, siendo esta perspectiva, la que menos seguidores tiene; los hay quienes ponen en el mismo nivel la depresión en adultos a la de los niños y adolescentes; existen quienes diferencian depresión en adultos cómo en menores; por último, hay una confusión a la hora de ubicar en alguna de las psicopatologías de la depresión, a la que viven los niños y adolescentes.

La corriente que ve la depresión infantil al igual que la adulta, no hace diferencia alguna entre ambas, siendo esta la corriente que se denota en el DSM lll, en el que no existe una categoría diagnóstica para menores, aunque, sí características de comportamiento en niños y adolescentes, marcados por irritabilidad, retraimiento social y dificultades escolares. En este sentido, muchos investigadores aplican los mismos criterios de diagnóstico de depresión en adultos que en niños, mismos que van desde varios periodos de desagrado emocional, pérdida de interés o placer, pérdida o aumento de peso y/o apetito, trastornos del sueño, pérdida de interés por el contacto social o sexual, sentimientos de autorreproche, incapacidad para concentrarse y pensamientos recurrentes de muerte; todo esto durante periodos de dos semanas cómo mínimo,

Otro de los puntos de vista, además de los indicadores de depresión en adultos, agregan síntomas particulares a la depresión infantil, los cuales incorporan la tristeza, autoimagen negativa, retraimiento, excesiva preocupación por la muerte, dificultades del sueño, lentitud psicomotora, rechazo escolar, pérdida de interés, hiperactividad motora y verborrea.

En el caso de los adolescentes, se asocia la depresión con la grave incapacidad de funcionamiento personal, social y vegetativo, así como el enlentecimiento general, sentimientos de desconfianza y desesperanza, apareciendo las ideas de suicidio.


TIPOS DE EVALUACIÓN DE LA DEPRESIÓN

Murray (1970) propone ocho síntomas que podrían ayudar a la hora de diagnosticar un cuadro de depresión infantil: trastorno del sueño, temor a la muerte, retraimiento social, absentismo escolar, quejas somáticas, conducta agresiva y ansiedad general. Murray sostiene que los niños que muestran al menos 4 de estos síntomas, sufren de depresión, además de que en los niños pequeños (de 6  a 10 años), la ansiedad será más común, a diferencia de los niños mayores y adolescentes (11 a 15 años), quienes mostrarán conductas agresivas con mayor frecuencia.

No obstante, Gottman (1977) afirma que la depresión infantil y adolescente responde a dos situaciones: cuando existe retraimiento social, definido por la baja frecuencia de relaciones con sus semejantes; y la del retraimiento social cómo consecuencia del rechazo. Otra perspectiva relaciona la evitación del contacto social y la baja interacción con los compañeros de escuela, con una alta frecuencia de juego individual, autoestimulación, etc. Cabe señalar que el retraimiento social, cómo consecuencia del rechazo de los compañeros, no sería considerado como retraimiento social.

Por último, existen investigadores del tema, que ubican síntomas encubiertos de la depresión, los cuales no denotan las clásicas conductas de tristeza, sueño o falta de interés en niños y adolescentes. Estos síntomas enmascaradores están relacionados con conductas observables, tales como comportamientos disfuncionales, hiperactividad, enuresis (hacerse pipí involuntariamente), trastornos del aprendizaje, quejas somáticas. ansiedad, cansancio, incapacidad para concentrarse, insatisfacción, pérdida de apetito, dislexia, mentiras y robos menores.

Por otra parte, también existe la posibilidad de distinguir los diferentes tipos de depresión en niños y adolescentes. Malmquist (1975) propone diversas categorías, entre las que asocia las enfermedads orgánicas como parte del proceso patológico de la depresión; síndromes de privación, debidos a un ambiente no gratificante; síndromes asociados con dificultades para individualizar;tipos de latencia, como estados maniaco-depresivos, carencia de afecto, fracaso en alcanzar metas utópicas; y tiposde adolescentes.

Mc.Conville, Boag y Purohit ubican tres variantes de la depresión infantil: subtipo afectivo, descrito por llanto, tristeza, desamparo, retraimiento, problemas con la crianza, etc; subtipo de autoestima negativa, que provoca una autoestima baja, valoración baja por parte de los demás, miedo a seguir fracasando, etc; y el subtipo de depresión o culpa, que deriva de una pérdida, seguida de culpabilidad excesiva, autocastigo, pensamientos autodestructivos, etc.


En concreto, podemos definir que existen relaciones entre los factores que permiten diagnosticar la depresión en adultos tanto como en niños, no obstante, también hay diferencias que es necesario tomar en cuenta a la hora de evaluar su diagnóstico en niños. Por otro lado, en lo que refiere a los adolescentes, aún hace falta continuar avanzando con las investigaciones para poder hacer una diferenciación efectiva entre la depresión en adultos.



ESTRATEGIAS DE TRATAMIENTO PARA LA DEPRESIÓN
  

a.     Tratamiento farmacológico

Indicado para todos los casos de depresión, sea leve o grave. El fin del tratamiento es la supresión total de los síntomas y el restablecimiento funcional, disminuyendo el riesgo de recaídas y recurrencias mejorando el pronóstico.

Los fármacos antidepresivos no general adicción. La respuesta antidepresiva puede percibirse a partir de la tercera semana de recibir el fármaco, teniendo que ser siempre la misma dosis recetada.

Los errores más frecuentes en la prescripción de fármacos son: la utilización de dosis insuficientes y durante periodos periodos muy cortos. La duración del tratamiento más idónea es de 8 a 12 meses o en algunos casos indefinido si el estado depresivo es superior a un año.

b.     Tratamiento no farmacológico

Aquí se presenta la intervención Psicoeducativa que utiliza la educación como parte del tratamiento psicosocial que proporciona técnicas para afrontar el trastorno. La intervención psicoterapéutica deberá ser proporcionada por personal de psiquiatría y psicología.

Se recomienda la asistencia a grupos de ayuda por personal capacitado, así como intervenciones de prevención y promoción de la salud así como actividad física o recreativa.


Las técnicas psicoterapéuticas: terapia cognitivo-conductal, terapia interpersonal y la psicoterapia de solución de problemas son evidentemente consideradas de gran utilidad en el manejo de la depresión en conjunto con antidepresivos. 




BIBLIOGRAFÍA

Diagnóstico y Tratamiento del Trastorno Depresivo. México. Secretaria de Salud (2009). Recuperado de: http://www.cenetec.salud.gob.mx/descargas/gpc/CatalogoMaestro/161_GPC_TRASTORNO_DEPRESIVO/Imss_161ER.pdf

LOS TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO Alma Baena Zúñiga Maurilia Araceli Sandoval Villegas Celia C. Urbina Torres Norma Helen Juárez Sergio J. Villaseñor Bayardo (articulo) Revista Digital Universitaria 10 de noviembre 2005 • Volumen 6 Número 11 • ISSN: 1067-6079

Bogaert García, Huberto LA DEPRESIÓN: ETIOLOGÍA Y TRATAMIENTO Ciencia y Sociedad, vol. XXXVII, núm. 2, abril-junio, 2012, pp. 183-197 Instituto Tecnológico de Santo Domingo Santo Domingo, República Dominicana

La Depresión y su Etiología: Una Patología Compleja, Carol Montes http://vitae.ucv.ve/pdfs/VITAE_1703.pdf
DEPRESIÓN 

DEFINICIÓN

Trastornos del estado de ánimo:
Cuando hay un trastorno del estado de ánimo, el paciente pierde la sensación de control sobre su ánimo y experimenta malestar general. Estos trastornos se dividen en bipolares y depresivos.

Según la OMS es un trastorno mental que se caracteriza por la presencia de tristeza, perdida del interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración; puede ser crónica o recurrente, en su forma más grave puede conducir al suicidio, lo que la hará requerir medicamentos y terapia psíquica y en su forma más leve puede ser tratada sin la necesidad de ningún medicamento.

CONCEPTUALIZACIÓN

La tristeza y la depresión constantemente son confundidas, la tristeza se trata de un sentimiento natural ante una pérdida o una situación fuera del control habitual de una persona, esta tiene un ciclo corto dentro de la vida del ser humano y se resuelve por sí misma, si bien es uno de los síntomas de la depresión no necesariamente se encuentra en todos los casos de la misma; en cambio la depresión es un trastorno que tiende a ser crónico y afecta en todos los aspectos de la vida del ser interrumpiendo su cotidianidad, puede haber casos de depresión sin tristeza como parte de su sintomatología.

Clasificación de acuerdo al DMS IV

Trastornos depresivos
F32.x   Trastorno depresivo mayor, episodio único
F33.x   Trastorno depresivo mayor, recidivante
F34.1   Trastorno distímico
F32.9   Trastorno depresivo no especificado

ETIOLOGIA

Tiene un origen multifactorial, se ha mencionado que influye la genética, el entorno social, desequilibrios bioquímicos y fisiológicos,  hay evidencias de alteraciones a nivel de neurotransmisores, citoquinas y hormonas, además de modificaciones en los sistemas nervioso, inmunológico y endocrino; así como la poca aceptación de la realidad física, emocional, económica del hombre con su medio, entre otros factores menos comunes que pudieran afectarlo.

BIBLIOGRAFIA
http://www.psicomed.net/dsmiv/dsmiv6.html#2
LOS TRASTORNOS DEL ESTADO DE ÁNIMO Alma Baena Zúñiga Maurilia Araceli Sandoval Villegas Celia C. Urbina Torres Norma Helen Juárez Sergio J. Villaseñor Bayardo (articulo) Revista Digital Universitaria 10 de noviembre 2005 • Volumen 6 Número 11 • ISSN: 1067-6079
Bogaert García, Huberto LA DEPRESIÓN: ETIOLOGÍA Y TRATAMIENTO Ciencia y Sociedad, vol. XXXVII, núm. 2, abril-junio, 2012, pp. 183-197 Instituto Tecnológico de Santo Domingo Santo Domingo, República Dominicana

La Depresión y su Etiología: Una Patología Compleja, Carol Montes http://vitae.ucv.ve/pdfs/VITAE_1703.pdf

Epidemiología, clasificación del tema y tipos de evaluación de la depresión.


Para comenzar a hablar sobre la depresión en niños y adolescentes, antes debemos tomar en cuenta ciertos criterios, los cuales nos ayudarán a entender y abordar el tema, de una perspectiva no adulta, pues, hay que entender que las maneras de diagnosticar la depresión en adultos difieren a las que se emplean para diagnosticarla en menores, no obstante, no hay que diferenciar la manera en que sienten los niños y adolescentes de los adultos. Para ello, existen diversos puntos de vista para abordar la problemática; hay quienes toman la depresión infantil como algo transitorio y que pasa con la edad, siendo esta perspectiva, la que menos seguidores tiene; los hay quienes ponen en el mismo nivel la depresión en adultos a la de los niños y adolescentes; existen quienes diferencian depresión en adultos cómo en menores; por último, hay una confusión a la hora de ubicar en alguna de las psicopatologías de la depresión, a la que viven los niños y adolescentes.

La corriente que ve la depresión infantil al igual que la adulta, no hace diferencia alguna entre ambas, siendo esta la corriente que se denota en el DSM lll, en el que no existe una categoría diagnóstica para menores, aunque, sí características de comportamiento en niños y adolescentes, marcados por irritabilidad, retraimiento social y dificultades escolares. En este sentido, muchos investigadores aplican los mismos criterios de diagnóstico de depresión en adultos que en niños, mismos que van desde varios periodos de desagrado emocional, pérdida de interés o placer, pérdida o aumento de peso y/o apetito,trastornos del sueño, pérdida de interés por el contacto social o sexual, sentimientos de autorreproche, incapacidad para concentrarse y pensamientos recurrentes de muerte; todo esto durante periodos de dos semanas cómo mínimo,

Otro de los puntos de vista, además de los indicadores de depresión en adultos, agregan síntomas particulares a la depresión infantil, los cuales incorporan la tristeza, autoimagen negativa, retraimiento, excesiva preocupación por la muerte, dificultades del sueño, lentitud psicomotora, rechazo escolar, pérdida de interés, hiperactividad motora y verborrea.
En el caso de los adolescentes, se asocia la depresión con la grave incapacidad de funcionamiento personal, social y vegetativo, así como el enlentecimiento general, sentimientos de desconfianza y desesperanza, apareciendo las ideas de suicidio.
Por otro lado, Murray (1970) propone ocho síntomas que podrían ayudar a la hora de diagnosticar un cuadro de depresión infantil: trastorno del sueño, temor a la muerte, retraimiento social, absentismo escolar, quejas somáticas, conducta agresiva y ansiedad general. Murray sostiene que los niños que muestran al menos 4 de estos síntomas, sufren de depresión, además de que en los niños pequeños (de 6  a 10 años), la ansiedad será más común, a diferencia de los niños mayores y adolescentes
(11 a 15 años), quienes mostrarán conductas agresivas con mayor frecuencia.
No obstante, Gottman (1977) afirma que la depresión infantil y adolescente responde a dos situaciones: cuando existe retraimiento social, definido por la baja frecuencia de relaciones con sus semejantes; y la del retraimiento social cómo consecuencia del rechazo. Otra perspectiva relaciona la evitación del contacto social y la baja interacción con los compañeros de escuela, con una alta frecuencia de juego individual, autoestimulación, etc. Cabe señalar que el retraimiento social, cómo
consecuencia del rechazo de los compañeros, no sería considerado como retraimiento social.

Por último, existen investigadores del tema, que ubican síntomas encubiertos de la depresión, los cuales no denotan las clásicas conductas de tristeza, sueño o falta de interés en niños y adolescentes. Estos síntomas enmascaradores están relacionados con conductas observables, tales como comportamientos disfuncionales, hiperactividad, enuresis (hacerse pipí involuntariamente), trastornos del aprendizaje, quejas somáticas. ansiedad, cansancio, incapacidad para concentrarse, insatisfacción, pérdida de apetito, dislexia, mentiras y robos menores.

Por otra parte, también existe la posibilidad de distinguir los diferentes tipos de depresión en niños y adolescentes. Malmquist (1975) propone diversas categorías, entre las que asocia las enfermedads orgánicas como parte del proceso patológico de la depresión; síndromes de privación, debidos a un ambiente no gratificante; síndromes asociados con dificultades para individualizar;tipos de latencia, como estados maniaco-depresivos, carencia de afecto, fracaso en alcanzar metas utópicas; y tiposde adolescentes.
Mc.Conville, Boag y Purohit ubican tres variantes de la depresión infantil: subtipo afectivo, descrito por llanto, tristeza, desamparo, retraimiento, problemas con la crianza, etc; subtipo de autoestima negativa, que provoca una autoestima baja, valoración baja por parte de los demás, miedo a seguir fracasando, etc; y el subtipo de depresión o culpa, que deriva de una pérdida, seguida de culpabilidad excesiva, autocastigo, pensamientos autodestructivos, etc.

En concreto, podemos definir que existen relaciones entre los factores que permiten diagnosticar la depresión en adultos tanto como en niños, no obstante, también hay diferencias que es necesario tomar en cuenta a la hora de evaluar su diagnóstico en niños. Por otro lado, en lo que refiere a los adolescentes, aún hace falta continuar avanzando con las investigaciones para poder hacer una diferenciación efectiva entre la depresión en adultos.